Artículo de opinión: ‘Embebidos por lo retro’

En Coliseo Digital hemos querido acercarnos a la verdadera realidad de la relación que usuario y máquina tienen con los videojuegos. Desde un tiempo a esta parte han sido constantes las incursiones de los mismos en terreno perteneciente a tiempos pretéritos. Todo el mundo quiere revivir aventuras y emociones pasadas, como si los años no hubieran hecho notar su paso inexorable.

Ahora, en pleno 2012, hacemos una pequeña reflexión acerca de lo que significa volver a lo retro, los videojuegos clásicos que marcaron una época y cómo están de nuevo influyendo en las nuevas hornadas de títulos que no han dejado de aparecer. ¿Estamos volviendo a lo retro por nostalgia o porque los nuevos videojuegos ya no aportan nada en un mundo digital que utiliza una y otra vez las mismas ideas para vender?

Pasen y lean. Algunas de las claves que se cuentan en éste artículo pueden aclarar en algo la tan enmarañada escena actual. Rebobinemos y ¡adelante!:

Tendemos a pensar que los videojuegos clásicos son el remedio dentro de la reiteración y escasez de ideas en la que nos hemos visto envueltos desde hace unos años para acá. Los jugadores ya experimentados hemos idealizado aquellos títulos de nuestra niñez que nos cautivaron con sus portadas pintadas a mano, sus gráficos repletos de píxeles y esas mecánicas de juego que nos hacían fenecer inexorablemente en nuestro afán por rescatar a la chica de turno.

Los jugadores habituales de videojuegos hemos llegado a crear todo un mundo mágico en nuestra cabeza, en gran parte debido a nuestra fantasía infantil y adolescente. Durante aquellos años mágicos en los que los primeros ordenadores y consolas constituían la principal fuente de diversión en los ratos libres, aquellas cargas interminables en el Spectrum o Msx daban rienda suelta a mil imágenes en nuestra cabeza acerca de mundos aún inexplorados. La capacidad de abstracción que desarrollaba nuestra mente acerca de lo que esperábamos ver se volvía en contra de nosotros mismos cuando el final de la carga llegaba y era hora de probar lo que habíamos almacenado en la escasa memoria del ordenador.

Una vez comenzábamos a jugar nada de lo que se veía en pantalla tenía que ver con la portada y las expectativas creadas en nuestra inexperta mente. Pero no nos importaba, la diversión que nos otorgaban esos arcaicos gráficos y, sobre todo, la dificultad tan exagerada de la que algunos títulos estaban provistos, hacían que nos mantuviéramos pegados al televisor durante largas horas. Eran otros tiempos, los videojuegos comenzaban su andadura y todo estaba casi virgen, tanto como los chicos y chicas que experimentábamos con ellos.

Éste videojuego, basado en la película del mismo nombre, pasó sin pena ni gloria por los Spectrum de 1985

Los videojuegos eran en sus primeros años el complemento ideal de las películas, los cómics y la música que se escuchaba en los incipientes años 80, cuando todo estaba aún por descubrir por aquellos ilusionados jóvenes. El ya mítico filmeBlade Runner’ tuvo su título análogo en Spectrum, pero resultó no ser lo esperado, siendo un videojuego sin mucho parecido con lo que se mostraba en el celuloide. Y así sucedía en la mayoría de los casos, pues era imposible plasmar lo que se veía en el cine y televisión en una máquina con unos escasos 16 o 48k de memoria. Era cuestión, por tanto, de poner a trabajar nuestro cerebro y hacer volar la imaginación. Si un pequeño círculo rojo representaba una nave espacial aquello era visto como tal, sin cuestionar lo que se nos mostraba en pantalla. Pobres ilusos, cualquier cosa nos bastaba para conformar nuestras ganas por explorar galaxias lejanas, recorrer exóticas junglas, pilotar bólidos de carreras o participar en los juegos olímpicos.

Y llegamos a la época actual. Ahora todo nos parece una película, sin ir más lejos ahí tenemos grandes títulos como Uncharted, en cualquiera de sus iteraciones, con unos gráficos, ambientación y movimientos del protagonista que imitan la realidad como ningún otro de su generación.  Incluso en los anuncios televisivos y en los grandes carteles publicitarios se nos recalca la naturaleza de estas verdaderas producciones audiovisuales que intentan imitar al más puro cine made in Hollywood. Da la sensación de que todo está demasiado sobreproducido y que se ha perdido la frescura que poseían aquellas creaciones hechas con apenas un grupo de dos o tres componentes. Esto no quiere decir que los videojuegos clásicos posean más calidad sólo por el hecho de pertenecer al pasado, pero sí es verdad que albergan el hecho de ser los primeros y por tanto contienen la originalidad implícita en su fuero interno.

Alan Wake de Remedy se ha convertido en el ejemplo a seguir como título que posee una gran experiencia de juego y absorbente historia

Cuando pensamos en juegos contemporáneos siempre recordamos creaciones detalladas, que han tenido mucho tiempo de desarrollo detrás, meses de preparación que han acabado por conformar un resultado tremendamente espectacular y bien cuidado en gran parte de ellos. Aún con todo, a veces no llegamos a conectar con la propuesta que los desarrolladores de esas criaturas digitales nos tienden con todo su amor. ¿Será que nuestros sentimientos conectan mejor con las buenas historias que con un desarrollo que nos muestre un videojuego que se aproxime milimétricamente a la realidad?

Sin embargo no es comparable un mundo con otro, me refiero a los videojuegos clásicos, provistos de menos recursos como es obvio, y aquellos de nuestros días que aportan una riqueza de detalles y una simbiosis con el público que quiere ver precisamente ese resultado abultado y a veces vacío de pretensiones más allá de la mera exhibición de facultades técnicas. Pero si lo pensamos fríamente, precisamente todo lo que conforma este conglomerado de técnica es a lo que siempre han aspirado los desarrolladores durante años. ¿Es lícito, sin embargo, despreciar todo el esfuerzo que han puesto programadores, grafistas, dibujantes y guionistas en la actual época?

Y qué decir de esos modernos juegos que basan sus mecánicas en repetir una y otra vez los mismos parámetros jugables. No hay más que observar la ingente cantidad de first person shooters que inundan las estanterías de las tiendas físicas y los listados de las zonas de descargas de los portales creados para tal uso. Por lo tanto, cabe pensar viendo la actual situación, que añoramos los videojuegos clásicos porque la diversión que nos aportan es instantánea, no necesitan de artificios y complejidades para llegar al usuario de a pié.

¿Se da en el panorama actual un regreso a lo retro? Claro que si, es algo indiscutible, y cada vez se hace más patente en todos los medios dedicados a los videojuegos. Todos, sin excepción, se han montado en el caballo de la moda retro y recorren, contentos con su corcel, los antiguos páramos de los 8 y 16 bits. Al fin y al cabo, los videojuegos nacieron para hacernos disfrutar, como también lo hacían los juegos de aquellas épocas donde el ocio electrónico brillaba por su ausencia.

Una verdadera sorpresa éste Moebius de Jane Jensen (Gabriel Knight), financiado a través del tan de moda Crowdfunding

El consumidor de videojuegos es un auténtico fagocitador de contenidos digitales, pero no acepta cualquier cosa que se le ofrezca. Este regreso al pasado que tan patente está en los últimos años persigue una idea muy clara, y es que la técnica no puede suplir a la imaginación y la originalidad que se puede imprimir en un buen videojuego. Es ese espíritu que busca engancharnos y atrapar el alma de cada jugador introduciéndolo en los mundos que nos proponen sus autores. ¿Harán las labores de crowdfunding que los deseos de los usuarios se vean al fin colmados? Un buen ejemplo de esto es la aventura gráfica Moebius, de la autora Jane Jensen, y que será financiada con dinero de personas ajenas al proyecto, que han aportado su granito de arena mediante la donación de pequeñas cantidades de dinero para sufragar todos los gastos que conlleve su creación.

Contrario a todo lo relatado anteriormente, cada vez pienso con más convencimiento en los videojuegos como una obra de arte en sí misma, cuyo cometido a veces escapa de la diversión. ¿O acaso una obra como la Gioconda fué creada para entretenerse? Sin embargo pertenece a la cultura, y es innegable el valor que posee en el imaginario social. Los videojuegos pueden llegar a ser un gran medio de expresión, sólo estamos vislumbrando el comienzo de lo que pueden llegar a ser.

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4 pensamientos en “Artículo de opinión: ‘Embebidos por lo retro’

  1. Es bastante cierto eso de que había que usar la imaginación para jugar a aquellos juegos, yo había quedado super impresionado con la película Blade Runner, y cuando cargaba la cinta del juego de C64 yo me sentía que estaba persiguiendo a los replicantes! :)

    • Tienes toda la razón josepzin, había que hacer un ejercicio de abstracción importante. Pero la verdad, la diversión era bastante grande, cualquier cosa que se moviera en pantalla nos hacía felices.

      Un saludo ;-)

      • Jeje, teniendo en cuenta que mis primeros juegos eran con letras, si, efectivamente!!

        * era una bomba
        - era un disparo
        <= era una nave enemiga
        A eran municiones
        y asi :D

        PD: mira si puedes instalar el plugin "Suscribe to commentos" (o algo asi) para poder recibir avisos de respuestas!

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