Retro-análisis: ‘Blazing Lazers’ de Hudson Soft (1989) – Turbografx

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‘Blazing Lazers’ nació con la intención de no ser uno más, su jugabilidad estudiada al milímetro proporciona al jugador una de las experiencias que todo el mundo debería probar al menos una vez en la vida. ‘Gunhed’, como se le llamó en tierras niponas, enarbola la bandera de la excelencia, y siempre algo cambia en todo aquel que lo juega. Es tan grande el influjo de su adictiva mecánica, que no podrás apartarte de él una vez hayas caído en sus garras. Hazte un favor, consigue cuanto antes tu copia, o no sabrás nunca lo que te estás perdiendo.

En la historia de los videojuegos, los primeros estaban dedicados a matar marcianitos, como coloquialmente se ha llamado al género de naves espaciales. Todos hemos tenido experiencias muy satisfactorias con sus cientos de títulos ya consagrados y con un nivel jugable que eleva la adrenalina hasta límites desconocidos.

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Portada usada tanto en la versión americana como europea.

El shoot´em up que hoy presentamos vino de la mano de la compañía Hudson Soft (colaboradora de NEC, creadores de la consola), con la consola Turbografx, aparecida a finales del año 1987 en el mercado japonés. Hasta mucho después no llegaría a nuestro país, como solía ocurrir normalmente en aquella década. Pero los españolitos pudimos resarcirnos de nuestra desgracia cuando llegó al mercado europeo un paquete que, junto a la consola, traía un videojuego de naves espaciales con scroll vertical que haría las delicias de un expectante grupo de jugadores deseosos por experimentar las sensaciones de una máquina arcade en su propia casa.

El planteamiento inicial es muy sencillo: una vez más, la Galaxia ha sido conquistada por una civilización (el Escuadrón Oscuro) que pretende instaurar la inestabilidad y hacerse con el dominio de todo su entorno inmediato. Nuestra nave recurrirá a su gran arsenal de armas para acabar con una gran pléyade de naves espaciales, insectos descomunales, artefactos tecnológicos y torretas de toda índole que nos dispararán sin piedad para acabar con nosotros. Para contrarrestar el ataque disponemos de una serie de ítems que implementan mejoras en las capacidades de disparo. Asimismo, cuando recogemos una serie de acoples con un número, que van del uno al cuatro (con tipografía romana), el tipo de disparo cambia, representando diferentes formas y colores. Si cogemos muy seguidamente el mismo número, la ráfaga se va haciendo más grande, hasta casi ocupar toda la pantalla en algunos casos, haciendo muy efectivo nuestro ataque. Por otro lado, si lo que hacemos es apropiarnos de un arma completamente distinta, la que ya tuviéramos se invalida por completo.

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Los jefes pueden aparecer en mitad de una fase y comprometer a nuestra nave.

También tenemos a nuestra disposición una lista de ayudas, como los escudos (representados en rosa), que a los dos toques del enemigo desaparecerán. Por supuesto, si lo recogemos en plena batalla, podemos obtener misiles (letra H) que se auto-dirigen a cualquier cosa que se mueva, o incluso cabezas accesorias (M) que nos servirán de mejora en los disparos de la nave principal. Además, ciertos ítems especiales nos regalarán un arma mortífera como pocas, siempre mediante la letra F. Por supuesto, cada vez que sobrepasamos un cierto número de puntos, se nos obsequiará con una vida, cosa que viene de maravilla para poder seguir la misión. Para ayudar en este menester, también disponemos de una serie de “bolas” (power-ups) de color morado que desprenden algunos enemigos, éstas nos servirán para seguir incrementando la puntuación, así como para potenciar ciertas armas. De mucha ayuda resultan también las bombas que podemos recolectar, que nos solucionarán la vida cuando nos enfrentemos a los jefes de final de fase, por si alguno se resistiera más de lo normal.

En cada fase (de un total de nueve) vamos a encontrarnos con jefes intermedios y finales. Al principio serán muy fáciles de abatir, pues con unos pocos disparos y conociendo el patrón de movimiento de cada uno, saldremos airosos. Más adelante la cosa se complicará, ya que los enemigos saldrán en marabunta, dejando la nave a merced de multitud de éstos. Pero tranquilos, éste juego no se trata en ningún momento de un danmaku, por lo que los peligros pueden solventarse si estamos atentos a lo que acontece en pantalla.

El apartado técnico de ‘Blazing Lazers’ es muy bueno, tanto es así que estamos hablando de uno de los mejores shoot´em up de la consola Turbografx. En los primeros compases, los gráficos no nos dirán mucho, sobre todo al tratarse de fondos negros, pero al conseguir llegar a fases más adelantadas veremos cómo la cosa va cambiando en los diseños de los escenarios. Al igual sucede con la representación gráfica de las ráfagas de disparos de la nave; están muy conseguidas y provistas de unos efectos bastante vistosos.

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Es recomendable que la nave que pilotamos, de nombre Star Fighter, esté protegida en todo momento.

El movimiento de la nave presume de ser suave, desenvolviéndose de manera extremadamente fluida y haciendo muy fácil la tarea de acabar con todo lo que se mueve. Es reseñable, también en éste sentido, el movimiento de scroll del juego, el cual es también el adecuado, acompañando a la perfección todo el conjunto. El mando de la consola es perfecto para mover el juego, no siendo así si lo que usamos es un teclado de PC si estamos jugando mediante emulación.

En cuanto al sonido, rápido caeremos atrapados por las músicas que atesora, todas de un nivel muy elevado, con cambios de ritmo y unas melodías que se quedan en la cabeza rápidamente. Empezando por la música de presentación del juego y terminando por las que se crearon para amenizar cada fase; todas tienen un encanto especial (atención al tratamiento de la batería). Hay que hacer alusión en este apartado a las voces digitalizadas que se pueden escuchar al recoger los diferentes ítems de armas, todo un detalle que engrandece aún más al juego.

‘Blazing Lazers’ es, por méritos propios, uno de los mejores arcades de 8 bits de todos los tiempos y, sobre todo, viniendo de una máquina modesta como la Turbografx. El trabajo realizado por el equipo de programación brilla con luz propia. A día de hoy, cualquiera que quiera pasar un rato ameno y divertido con un juego de disparos, puede disfrutar sin complejos, sabiendo que va a encontrarse con una joya del género arcade. No hay que dudar en hacerse con su versión física, o bien jugarlo mediante emulación. En cualquier caso, nunca decepciona.

Puntuación: 9,2

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