Retro-análisis: ‘Wonder Boy’ de Activision (1987)

De todas las conversiones de máquina recreativa de los años 80, Wonder Boy es una de las más divertidas. Y hablo de eso precisamente, diversión, algo tan olvidado en los últimos tiempos que ya ha pasado a convertirse en una constante dentro del mundo de los videojuegos.

Wonder Boy no fue el mejor de los arcades de plataformas que hubo en su día para Spectrum, pero consiguió algo que ansiaba todo fan del chico del monopatín: imprimir una adicción que no tenía parangón. Y gracias en parte a la dinámica de juego tan sencilla que poseía, tan fácil que hasta los menos expertos en éste tipo de juegos podía manejarlo sin mucha dificultad.

La máquina recreativa de Sega en la que se basaba ésta conversión para Spectrum se trataba de un colorido videojuego, con gráficos sencillos pero muy resultones. Su salida al mercado no resultó una revolución, aunque sí pudo sentar las bases para posteriores videojuegos de estilo tan desenfadado como el del chico maravilla. Sin ir más lejos, ahí estaba el ejemplo de un arcade como Ghost´n´Goblins, todo un carismático título de acción que dejó obnubilado a medio planeta en el momento de su salida. Pero obviando títulos como el anteriormente mencionado, hay que dejar paso a la obra que hoy nos ocupa.

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