Retro-análisis: ‘Phantomas’ de Dinamic (1986)

Las historias inverosímiles como la de Phantomas eran lo más recurrente en los años 80, cualquier personaje podía ser usado para construir una histriónica historia que nos llevase a lejanos mundos, más allá de nuestro propio sistema solar. En Phantomas sucedía precisamente eso, su argumento nos situaba en el planeta Earth-Gamma, donde nos poníamos en la piel de un ladrón de guante blanco que debía robar en la mansión de un multimillonario. Tan disparatado planteamiento no importaba a la hora de abordar este título, tan solo bastaba que tuviese buenas dosis de diversión, proporcionadas, en este caso, por la ingente cantidad de plataformas de las que hacia gala el juego.

Phantomas es un juego que fue programado por Enrique Cervera, uno de los aspirantes del sello Future Stars que Dinamic sacó para dar salida a los videojuegos que, jóvenes con talento para programar, llevaban a las oficinas de la compañía (situadas en la Torre de Madrid) y poder hacerse así un hueco en el mercado de los videojuegos. En un primer momento, el joven programador, llevó su obra a los hermanos Ruiz, y estos vieron un gran potencial en la creación, pero no contentos del todo con el resultado, hicieron algunos cambios en los gráficos y la estructura inicial. Todo para que el producto luciera perfecto y tuviera un acabado profesional que pudiera ser vendido como tal.

La pantalla inicial ya nos pone sobre aviso ¡Cuidado con el pájaro y las ondas electromagnéticas!

El juego también se envió a Inglaterra con el ánimo de que allí tuvieran suerte, pero no porque alcanzaran un alto nivel, sino porque sucedía precisamente lo contrario. La compañía Codemasters, a través de un intermediario-agente llamado Steve Cook, acercó a los Ruiz a otros hermanos, los Darling, que por aquel entonces –el año 1986- tenían su propia compañía de juegos de serie económica. Y no sólo se distribuyó Phantomas, también lo hizo su continuación: Phantomas 2. En el Reino Unido apareció con otro nombre, Vampire, con una temática basada en historias de vampiros. El personaje del videojuego sufrió algunos drásticos cambios, y ya no aparecía con el cabezón que caracterizaba al protagonista de siempre, sino que ahora tenía cuerpo y piernas, dando un toque completamente diferente al sprite del cuerpo.

Bueno, y basándonos en el juego objeto del análisis, que no es otro que la primera parte de Phantomas, hay que decir que nos encontramos ante un título de plataformas en el que habrá que robar un tesoro escondido en la mansión de un millonario. El ladrón que manejamos es un proscrito, un amigo de lo ajeno que está siendo perseguido por la policía de los sistemas solares de Andrómeda y otros cuerpos de élite especializados en malhechores. La misión es muy sencilla aunque complicada a la vez. ¿Y cómo es esto posible? Pues muy fácil, hemos de conectar las 36 palancas de las que consta la mansión en la que estamos inmersos, pero todas ellas están desperdigadas por las 67 estancias de las que consta el lugar. Contamos con una sola barra de energía, es decir, una vida, que podrá ser restaurada mediante pequeños cuadrados de vida que están diseminados por todo el mapa del juego.

¿Dónde llevará este cohete a nuestro protagonista? Habrá que ponerse el traje espacial…

A priori la misión parece sencilla, pero pronto veremos que la mansión esconde terribles peligros que habrá que sortear si no queremos caer en el intento. Es como si todos los objetos de la misma estuvieran sobre aviso y se hubieran despertado. Ahora cualquier cosa es susceptible de dañarnos, y al mínimo roce nuestra barra de energía bajará sin remedio. Comenzamos en la azotea del edificio, para posteriormente ir bajando a niveles más profundos y acabar con nuestros huesos en las catacumbas del edificio, plagadas de murciélagos.

La parte más alta de la mansión está provista de muchos artilugios molestos, y entre ellos veremos en la primera pantalla (grabada a fuego en las retinas de cualquiera que lo jugara en la época) una gran antena parabólica acompañada de lo que pueden ser espirales que simulan ondas electromagnéticas. Ya desde nuestros primeros pasos nos encontramos con la primera palanca que debemos pulsar.

Los gráficos de ‘Phantomas’ son muy sencillos, pero el juego es divertido, aunque difícil

Si seguimos recorriendo la azotea, vamos a encontrarnos con algunas sorpresas, entre ellas, dos que nos sorprendieron bastante en su día: un helicóptero y un cohete espacial. Ambos medios son imprescindibles para poder llegar a otros planetas, donde el millonario tiene escondidas sendas palancas que activan la caja fuerte que tenemos que abrir al final del juego. En el primer viaje, el del helicóptero, llegaremos a un lugar parecido a una ¿fábrica? en el que está ubicada la palanca. Acto seguido, nada más pulsarla, aparecerá un aviso que nos dice que debemos prepararnos y pulsar las teclas VB, si no lo hacemos todo lo rápido que nos permitan nuestros dedos, una gran roca rodante nos aplastará irremediablemente.

También muy original es el planteamiento del cohete espacial. Al introducirnos dentro de él, veremos que nos llevará a una especie de satélite, desde donde se puede ver incluso el planeta del que venimos (que si nos fijamos bien, veremos que es La Tierra). Su superficie plagada de cráteres alberga otra de las palancas que hay que pulsar para cumplir con nuestro objetivo.

Cuidado con el pajarraco o perderemos la vida de un tirón

Las demás estancias del complejo laberinto de la enorme mansión también están provistas de muchos enemigos y sorpresas, tanto es así que debemos ajustar los movimientos al dedillo para no perder la preciada única vida de la que disponemos. Vamos a encontrarnos gran cantidad de objetos que conforman una casa: desde jarrones, macetas, tijeras y bombillas, hasta cintas de casete, disquetes u ositos de peluche. Eso si, también hay que contar con los peligros de las cavernas y catacumbas, donde habrá que tener especial cuidado con los murciélagos, serpientes, una especie de cangrejos, mortíferos géiseres,  y hasta una suerte de Pterodáctilo, cuidando de su nido, que nos hará la vida imposible.

Gráficamente el juego no es la octava maravilla, pero cumple a la perfección con lo que persigue, hacer que pasemos un buen rato saltando de plataforma en plataforma mientras sorteamos los obstáculos del camino. Si nos fijamos en el fondo de todas las pantallas, veremos que se optó por cubrirlo todo en negro, siendo lo que destaca en cada habitación los objetos, paredes y plataformas dispuestas. Esto, en teoría, debería darle más rapidez al juego, pero en ciertas ocasiones el movimiento tiene alguna que otra caída en la velocidad, recayendo en ciertos elementos de pantalla. Por otra parte, el movimiento del personaje es un tanto limitado, pudiendo configurar los saltos del mismo de dos maneras: salto alto y largo, de esta manera podemos elegir como abordar cada salto que tengamos que hacer.

Pero…¿qué tiene el loco millonario en su mansión? ¡Es una auténtica caverna!

En cuanto a la jugabilidad de Phantomas hay que decir que se basa sobremanera en la ya vista en Abu Simbel Profanation. De hecho los hermanos Ruiz afirman que los autores de ambos Phantomas la copiaron para realizar sus juegos. El sistema de juego es similar, ya que está basado en una serie de bloques y habitaciones que hay que sortear. Hasta el sistema de movimiento es el mismo si atendemos a lo explicado anteriormente sobre sus dos modalidades.

El sonido es correcto, sin más, no hay nada que despunte sobremanera. Pero si que me gustaría hacer una mención especial al sonido conseguido para el helicóptero, un gran trabajo para tratarse de un juego programado para un ordenador de 48k. Los demás sonidos del juego se reducen a ligeros bips cuando recogemos vida y estridencias varias cuando nos tocan los enemigos o saltamos. Eso si, la melodía inicial del juego es algo que se te quedará en la cabeza durante largo tiempo. No es la cúspide de lo logrado en Spectrum, pero si consigue que se recuerde a lo largo del tiempo.

Si hemos activado todas las palancas, aquí estará nuestra recompensa…

El juego es difícil, pero no imposible. Aunque, a decir verdad, no recuerdo a nadie que se lo haya pasado sin utilizar ayudas adicionales, como por ejemplo pokes. Es una constante en los juegos de Dinamic, hacer títulos que llegaban a desquiciar a cualquiera, incluso siendo un experto en la materia. Muchas de las obras que sacaban al mercado habrían llegado a acaparar más éxito si este factor se hubiese suavizado. Ahí están los ejemplos de Army Moves, Game Over o el famoso Abu Simbel, verdaderos destroza-paciencias que nos tocó jugar.

Todos hemos sobrevalorado alguna vez los videojuegos de Dinamic, bien sea porque al tratarse de una desarrolladora española nos hemos sentido identificados con ella, o bien porque sus juegos han sido los referentes de nuestra juventud. Sea como sea, ahí ha quedado un legado que pervive para siempre y que, nosotros, los usuarios, debemos preservar para que no caiga en el olvido.

Puntuación: 7,5

Para saber más:

2 comentarios en “Retro-análisis: ‘Phantomas’ de Dinamic (1986)

  1. Genial juego! Junto con su segunda parte, el goody y el tortugas ninja 1 fueron los juegos a los que mas horas dediqué en mi spectrum.

    Yo jamas conseguí pasarmelo. Ni siquiera sabia que tenia que pulsar todas las palancas. Era muy tipico en la epoca jugar sin saber bien que tenias que hacer. Lo mismo me pasba con el goody y el phantomas 2, el cual mejoró los graficos de forma brutal, pero seguia siendo igual de dificil y nunca entendi tampoco que hacer, pero disfrutaba paseandome por todas las estancias. Solo con eso yo ya nos divertiamos. Xddd

  2. Pues si, amigo Sito. Estos juegos fueron el divertimento de muchos chavales en la época de los 80, que como tú, jugaban sin saber, en algunas ocasiones, lo que hacían. Y me incluyo.

    En mi caso, también sucedió lo mismo, en Phantomas el objetivo del juego no me quedaba nada claro, pero era un placer avanzar por todas aquellas pantallas llenas de curiosos enemigos. Resultaba un gusto acceder a alguna pantalla nueva que en otras ocasiones me había sido imposible franquear.

    Me encantaría que alguna cadena de tiendas de videojuegos volvieran a reeditar estos juegos, incluso las máquinas que los soportaban. Por soñar que no quede…

    Muchas gracias por tu comentario. Eres bienvenido en cualquier ocasión que quieras dejar tu opinión.

    ¡Un saludo!

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