¡Bits, para qué os quiero!: Las creaciones de Locomalito

De un tiempo a esta parte, los creadores de videojuegos españoles se han puesto manos a la obra para destacar dentro del mercado Indie de nuestro país. Es el caso del autor Locomalito, de extraño nombre pero con una gran valía creativa.

Los juegos indie, con estética retro y con reminiscencias a aquella Edad de Oro del Software Español se reproducen ahora en pleno S.XXI como una plaga. Pero se trata de una plaga en el buen sentido, porque estas nuevas creaciones en videojuegos retro están reavivando una escena que estaba casi olvidada.

Pero comencemos por el principio. Locomalito es el pseudónimo por el que se hace llamar el autor de algunas de las joyas retro que han surgido en los últimos años. Desde su página web, www.locomalito.com, hace llegar a nuestras casas todo el sabor de una buena partida con sabor ochentero. Desde su primera obra, que data de 2008, titulada 8Bit Killer (con un regusto al mil veces imitado Wolfenstein 3D de la mítica ID Software, otrora autores del afamado Doom), al más clásico arcade Shoot ‘em Up de recreativa, como es el caso de Hydorah, un masacra-marcianos de armas tomar, editado el pasado 2010.

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Nueva sección RETRO en Coliseo Digital: ¡Bits, para qué os quiero!

Inauguramos una nueva sección dedicada a las máquinas y videojuegos RETRO. Recordaremos los inicios de los títulos más representativos del antiguo panorama, los años 80 y su incipiente industria electrónica. En este primer capítulo se aborda el sueño de todo chaval de aquella época: ser poseedor de un ordenador doméstico y jugar ilimitadamante con sus videojuegos favoritos.

Un nuevo amanecer

Unos días antes del verano, a mediados del mes de junio, las clases ya habían terminado y tenía todo el tiempo del mundo por delante. La brisa de la mañana entraba por la ventana, había descansado muy bien durante la noche y mi cuerpo estaba exultante, lleno de vida.

Unos nudillos golpearon la puerta de mi habitación, desde el otro lado se oía la voz de mi madre, conminándome a levantarme. Parecía más excitada de lo normal, tenía prisa por que me levantara de la cama. En su voz se intuía un ahogo que no era habitual.

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