¡Bits, para qué os quiero! ¡Ya está aquí el verano!

¿Recuerdas cuando eras niño y los tres meses de vacaciones parecían un mundo?

8bits¿Quiénes entre nuestros lectores, que tengan más de 30 años, no recuerdan su salida del colegio en junio? En aquellos tiempos, los chavales aún no estábamos conectados a Internet, ni falta que hacía. Cualquier juego en la calle era más valorado que pasar muchas horas delante de una pantalla viendo los programas de la tele. Después de un duro curso escolar, en el que teníamos que aplicarnos para aprobar todas las asignaturas si queríamos una recompensa veraniega, llegaba la diversión con mayúsculas: las merecidas vacaciones.

Era muy corriente que los niños y niñas fuéramos a la piscina, jugásemos con otros chavales en la calle (peonza, canicas, cromos, fútbol…) o frecuentásemos algún bar con máquina recreativa, o en su defecto algún salón de juegos que estuviese cerca de casa.

Pero un día llegó a nuestras vidas un aparato que cambió por completo nuestra concepción de la diversión; es un momento inolvidable para todo aquel que haya crecido con él: el primer ordenador en casa (o computadora, según parece ser que es la correcta acepción; nosotros lo llamaremos ordenador, por eso de saltarnos las reglas…). Desde el preciso instante en el que llega una máquina compuesta por unos y ceros en su fuero interno al hogar, es imposible no caer en sus redes. A partir de entonces la convivencia familiar cambia radicalmente…

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