Retroanálisis: ‘Strider II’ de US Gold/Tiertex para ZX Spectrum (1990)

Strider II - portadaEn la historia del Spectrum siempre ha habido un género de videojuegos que ha destacado por encima de los demás, y este no es otro que el de los arcade. Un género que ha tenido grandes títulos, pero que también ha pinchado en otras ocasiones y no ha ofrecido unos mínimos estándares de calidad.

En el caso del videojuego que traemos en esta ocasión, ‘Strider II’, hay que tener en cuenta que veníamos de una primera parte que había pasado algo desapercibida en el Spectrum, pero que sin embargo era cumplidora con su propuesta como arcade de acción.

Como dato curioso, y para abrir boca, habría que contar que Capcom no sabía nada de la creación de esta secuela hasta que no estuvo en el mercado, y hubo hasta litigio con abogados de por medio por unos acuerdos de licencia mal entendidos. US Gold no jugó nada limpio, y eso hizo que su salida a las tiendas no estuviera exenta de problemas legales entre las partes. De esto los usuarios no supimos nada hasta años más tarde, cuando salieron a la luz los trapos sucios.

El tándem de Capcom y US Gold había funcionado a las mil maravillas gracias a que se logró poner énfasis en la dinámica fundamental del videojuego, es decir, lo primordial era conseguir un buen movimiento del protagonista y un escenario lo suficientemente atractivo como para querer recorrerlo y completar cada una de sus fases.

Strider II- Spectrum

Portada en formato jewel case para Strider II, editada por el sello español Erbe

US Gold, y por consiguiente el equipo que lo programó, Tiertex, ya había atesorado experiencia con el primer Strider, y para esta segunda ocasión llevaron a cabo algunos cambios. El primer ‘Strider’ pecaba de tener unos escenarios demasiado vacíos, donde de vez en cuando aparecía algún enemigo y, además, su mapa era algo lioso, en el sentido de que a veces no sabíamos hacia dónde dirigir nuestros pasos.

En ‘Strider II’ se percibió que sus autores tomaron nota de todos esos fallos que lastraban la experiencia y se pusieron manos a la obra para perpetrar una mejor secuela. Lo que se cambió en primera instancia fueron los gráficos, ya que todos los elementos pasarían de ser completamente monocromos (los del primer Strider) a tener un escenario con color en esta segunda parte.

Lo cierto es que se perdió en definición, pero por otro lado el colorido proporcionó otro toque que hizo más atractivo el conjunto. En este sentido, hay que destacar que en mitad del juego si pulsamos la tecla 2, toda la pantalla se tornará a monocromo (por si algún nostálgico quiere revivir las sensaciones anteriores), y si queremos volver al estado anterior, bastará con pulsar la tecla 1. Esto va según los gustos, como todo en la vida.

Strider II - fase 1

Las plataformas móviles están muy presentes en el juego y son parte importante para llegar a otras zonas.

En el panel de control vemos representados dos grandes gráficos en los que se observa, por un lado, el personaje protagonista y, al lado contrario, el perfil de un robot tipo “mecha” que será nuestro aliado en esta gran aventura que se divide en varios niveles. Los demás indicativos de este panel son las vidas de las que disponemos, que al empezar son cuatro; también aparece el número de nivel en el que nos encontramos; las respectivas barras de energía del personaje y del robot; el tiempo que nos queda para concluir la fase y la puntuación, que se irá incrementando según destruimos enemigos y recogemos ítems.

Ya en los primeros compases nos damos cuenta de que el movimiento ha sufrido algún cambio y, por supuesto, a mejor. Los espectaculares saltos del protagonista siguen estando presentes, pero se nota que hay una mayor precisión desde el teclado. El personaje ya no se escapará a nuestro control como sí sucedía en el ‘Strider’ del 89, en el que de vez en cuando podía suceder que debido a algún salto mal dado nos precipitásemos al vacío, o bien que los espadazos no fueran lo suficientemente certeros.

Los enemigos se han visto incrementados con respecto a su predecesor, y observamos cómo van llegando en mayor cantidad. Estos van apareciendo a ráfagas según los fulminemos y ya no nos inunda esa sensación de soledad que tuvimos con la precuela.

Strider II - fase 1_e

Los ítems marcados con una E son imprescindibles para el combate final de cada fase, sin ellos no podremos acabar con los jefes.

Por otra parte, el mapeado ahora es más grande. Cada una de las fases se ha estudiado para que -aun siendo un camino en el que es complicado perderse- sean lo bastante laberínticas como para que tengamos que dar más de un paseo. Eso sí, el recorrido es asequible y rápidamente caeremos en la cuenta de que volvemos tras nuestros pasos sin demasiadas dificultades.

Hay una cosa que sí se echa de menos, y son los ítems con robots de refuerzo que existían en el primer ‘Strider’. Aquí solo vamos a poder coger unos iconos de energía que se encuentran diseminados en lugares estratégicos. Estos son reconocibles porque lucen una letra “E” y lo que nos otorgarán será la posibilidad de convertirnos en una unidad robótica de combate con la que atacaremos, al final de cada fase, al jefe de turno.

¿Y qué hay de las armas que usamos en el juego para acabar con nuestros enemigos? Pues para esta ocasión disponemos, además de nuestro “láser Gyro devastador de alta velocidad”, de una pistola que nos apoyará con aquellos enemigos que vengan desde lo lejos con no muy buenas intenciones. Por supuesto, habría sido de agradecer que se hubiera agregado alguna arma más, como aquellas que rotaban a nuestro alrededor y poseían una buena capacidad de destrucción. En fin, ganamos unas cosas y otras se pierden…

Strider II - fase 1_jefe

Bastarán unos cuántos disparos para que cada jefe final acabe mordiendo el polvo.

La interacción con el escenario se ciñe esta vez a subir por algunas paredes con nuestra capacidad para engancharnos a ellas o subir cuerdas y cadenas, además de hacer uso de algunas plataformas móviles. No hay más. En este sentido, el juego se muestra algo básico, pero todo lo que tiene lo sabe realizar bien, de forma bastante efectiva.

Y metiéndonos ya en harina…¿Qué ha pasado para que ‘Strider’ tenga que verse de nuevo en una cruenta batalla? Pues resulta que después de su periplo por tierras soviéticas, nuestro héroe ha sido requerido para liberar a la líder Magenta, que ha sido raptada en su propio planeta por una serie de terroristas alienígenas. Los Magentianos nos han regalado un láser “Gyro” devastador de alta velocidad, que unido a la posibilidad de transformarnos en un robot cibernético, nos dará la oportunidad de luchar contra las hordas del mal.

Ni qué decir tiene que ‘Strider II’ está dividido en varias fases, como es habitual en los juegos arcade de esta índole. En el caso del que nos ocupa, se trata de un total de cinco, y cada una tiene sus particularidades, pero en ellas se suelen repetir casi los mismos esquemas.

En la primera de ellas visitaremos un bosque algo atípico, donde observamos una estructura a la que podemos acceder para explorar y conseguir algunos ítems de energía (ya sabéis, para nuestro convertidor de materia que nos transformará en robot al final de fase).

En este primer nivel veremos unos pájaros metálicos que no pararán de acosarnos, al igual que los esbirros terroristas que han raptado a la líder, Magenta. Hay algunas plataformas que debemos usar subiéndonos en ellas, pero a las que rápidamente cogeremos el tiento. Especial cuidado habrá que tener con las torretas que nos lanzan disparos, son muy traicioneras y nos pueden hacer mucho daño. Si nos dirigimos al final de la fase, veremos que el primer jefazo final será una especie de helicóptero. Unos cuantos disparos robóticos y…¡Hala, a criar malvas!

Strider II - fase 2

Es inevitable sufrir en el juego el ya clásico «color clash» del Spectrum, aunque es un mal menor que se tolera porque provisto de colores el juego es más vistoso.

Ya en la segunda, la cosa cambia y nos adentramos en una especie de hangares (en las instrucciones se explica que se trata de una ciudad, aunque no lo parece), donde habrá que tener especial cuidado con las descargas eléctricas de los generadores de potencia. Están dispersos por todo el mapeado y son muy peligrosos, ya que el más mínimo toque diezmará buena parte de la barra de energía. No es una fase complicada, pero será importante recoger energía para combatir a los dos tanques de guerra que nos esperan al final.

La tercera fase transcurre en un criadero al puro estilo Alien, del que surgen criaturas bípedas cibernéticas que nos disparan con sus armas. También aparecen los típicos soldados de todo el juego, acompañados de vez en cuando con algunos pájaros metálicos que tampoco paran de agobiarnos. Este mapa es algo más intrincado, pero con la suficiente intuición y arrojo saldremos de aquí sin problemas. El jefe final es una enorme cabeza volante que tampoco supondrá un escollo si tenemos la suficiente energía para acabar con ella.

Strider II - fase 3

No existe una gran variedad de enemigos en ‘Strider 2’, pero lo mejor de todo es que aparecen con más frecuencia que en el título anterior.

Una vez que recalamos en la cuarta fase, nos damos cuenta de que es diferente a las demás. Aquí observamos que nuestro camino será una ascensión constante hacia la cima. Las cadenas que nos facilitan subir a otras plataformas están a la orden del día, y tendremos que tener cuidado con los esbirros y los pájaros que estarán más pesados que nunca. Es una fase que no entraña demasiada dificultad si sabemos dirigir nuestros saltos de manera correcta. Habrá alguna ocasión donde debemos estar más certeros a la hora de saltar, pero quitando esos escollos, todo será coser y cantar. Una vez arriba del todo, tendremos que acabar con una especie de calavera con el cerebro al descubierto, a la que debemos darle su pertinente ensalada de láser y desaparecerá para siempre.

Strider II - fase 4_enemigo

Habrá que afinar muy bien los saltos en algunas fases. No es un juego en el que haya que ir al pixel, aunque sí que necesitaremos algo de destreza a los mandos.

En la quinta y última fase ya solo queda entrar en la nave-prisión, un lugar que alberga uno de los mapeados más grandes en comparación con las anteriores. Aquí encontramos largos pasillos y niveles en altura separados por elevadores móviles que aparecen en gran número, al igual que en la tercera fase. Pronto llegaremos a un lugar donde algo parecido a un satélite viviente hará que rotemos alrededor de su órbita, y tendremos que disparar a bocajarro para liberarnos de su influjo. Una vez superado este escollo, tendremos vía libre para llegar hasta donde se esconde el jefe supremo de los terroristas espaciales. Daremos buena cuenta de él en cuanto nuestro robot le reparta plomo y acabemos de una vez por todas con su amenaza.

Seguidamente, asistiremos al rescate de Magenta, a quien tenían presa. La secuencia final no es que sea de lo mejor visto en Spectrum, pero al menos nos muestra una pantalla de despedida más o menos digna.

Strider II - fase 5

Se trata de un juego tan asequible en cuanto a su dificultad, que en unos 20 minutos como máximo podremos acabarlo sin problema.

Estamos ante una continuación que supo estar a la altura. Podría decirse que ‘Strider II’ no marcó el camino de los arcades de la época en Spectrum, pero sí contribuyó a la buena salud del género, que daba señales de agotamiento debido a las miríadas de programas del estilo.

Sin embargo, aunque pasó sin pena ni gloria, algunos recordamos su legado con cariño. Su carismático personaje y el buen hacer de sus programadores, hicieron que el universo de ‘Strider’ haya quedado de forma imborrable en nuestro recuerdo.

Autor: Sebastián Tito Rodríguez

Puntuación: 8,4

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