Opinión: ¿Por qué se sigue demonizando a los videojuegos?

Videojuegos malditos

Varios son los artículos que a lo largo de los últimos años han puesto en la picota a los videojuegos. Esto de ponerlos entre las cuerdas ya parece un ejercicio de linchamiento que muchas veces no tiene ni pies ni cabeza. Con el solo hecho de hablar sobre ellos, parece que a algunos les diera urticaria. Y esto sucede, en gran parte, por el profundo desconocimiento que existe sobre ellos. Normalmente quienes más los critican son aquellos que, o bien no los han jugado nunca o han pasado de puntillas y no conocen bien su razón de existir.

El siguiente artículo de opinión que vais a leer ha sido rescatado de un extenso comentario que lancé hace casi un año en las redes sociales, concretamente en Facebook, harto de que se demonizara a los videojuegos y se les tratase como un entretenimiento de segunda o se criticara a los mismos solo por el hecho de serlo. Venía a colación de una noticia sobre un estudio que afirmaba que los niños que juegan a videojuegos tienen menos riesgo de depresión que aquellos que no lo hacen. El artículo apareció en la revista digital Infosalus, y venía a explicar los mecanismos que consiguen que un chaval de 11 años pueda sortear la depresión gracias a su uso.

Recientemente, desde El País, y bajo las palabras de un neuropsicólogo, se afirmaba que un niño con 6 años al tener consola perderá las ganas de dibujar. Y es aquí donde entra la disertación que hace ya largos meses me vino a la cabeza y que saco hoy a colación. Os lo explico todo aquí debajo.

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